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11 July Crónica de mi percepción electoral (por: Ximena Gutiérrez V.)Crónica de mi percepción electoral
Semanas antes del día de la elección, tristemente me fui dando cuenta que muchas de las personas que planeaban votar, en su mayoría jóvenes, habían construido su preferencia electoral a base únicamente de espots televisivos, cadenas de correo electrónico, comentarios de amigos, etc.
Lo anterior es alarmante pero comprensible: Naturalmente resulta más fácil sentarse frente a un televisor, es también más sencillo tomar por bueno lo que viene escrito en una cadena o sitio Web que tomarse el tiempo para buscar fuentes de información confiables. En suma, es más “cómodo” seguir la corriente de opinión que esforzarse por analizar.
Posteriormente (en los días cercanos al dos de julio) varias amistades y familiares de mi edad me hicieron la obligada pregunta: “¿por quién vas a votar?”. Al contestarles que por AMLO, la mayoría reaccionaba como si les hubiera dicho que por el MISMÍSIMO ANTICRISTO.
Respeto las preferencias electorales de los demás y también, respeto que estén en desacuerdo con la mía. Respeto el hecho de que hayan considerado que los ideales de cierto partido se adaptan más a sus necesidades que los de otros; Pero así como respeto y entiendo lo anterior, también exijo que antes de que critiquen o enaltezcan a cierto candidato, se hayan tomado la molestia de, por lo menos, haber procurado leer el periódico, revistas políticas, comentarios de intelectuales los últimos meses. Es decir, saber de lo que están hablando, saber qué están criticando o defendiendo.
En fin, el día de los comicios electorales arribó (y ya es más que conocido como transcurrieron las largas horas del domingo y del lunes). No tardó mucho para que se diera a conocer el hecho de que el IFE había guardado unos cuantos millones de votos que no contabilizó en el PREP (el famoso “archivo de inconsistencias”) y tampoco tardó mucho para que los editorialistas de los principales periódicos hicieran notar que ese “pequeño error” del ife propiciaba la suspicacia, y más importante aún, el cuestionamiento de si ¿realmente estábamos hablando de unas elecciones limpias?.
A pesar de que el IFE cometió un error al no dar a conocer oportunamente lo del “archivo de inconsistencias”, personalmente veía improbable la posibilidad, que ya se dejaba oír, de FRAUDE ELECTORAL. Para mi ese era un escenario improbable porque finalmente ese México quedó en el pasado… ¿no?
Entre amigos hicimos un ejercicio interesante, cada uno tenía la tarea de checar que los resultados que fueron pegados en su casilla correspondieran a los resultados en línea del PREP. Cabe mencionar que cerca de la mitad encontraron que, aunque fuera por unos cuantos votos, los resultados no correspondían. Esto lo comento no porque sean pruebas de fraude (están muy lejos de serlas pues todos esos pequeños errores pudieron ser hasta errores de dedo, y finalmente el PREP no es ningún conteo oficial y de alguna manera se tiene considerado que puede tener errores en sus cifras) lo comento por dos cuestiones. La primera es que muchas personas tomaron al conteo rápido del PREP como la verdad absoluta, aún cuando se demostró que para una elección tan cerrada, el PREP no sirvió de mucho. La segunda cuestión es que México tiene una de las elecciones más caras del mundo, yo me imagino que mínimo merecíamos un PREP que no estuviera plagado de tantas pequeñas inexactitudes.
Lo del PREP me dejó una sensación de decepción, sin embargo, en mi opinión la idea de fraude seguía estando lejana.
Al día siguiente al leer los periódicos que acostumbro (La Jornada y El Reforma) me encontré no con el mejor panorama. Por un lado se daban a conocer noticias como las de que en un basurero de ciudad Neza encontraron tirado material electoral de varias secciones ya con resultados y actas firmadas por los funcionarios de casilla, por otro lado, varios columnistas, editorialistas, comentaristas políticos, intelectuales denunciaban que las inconsistencias y demás cosas que iban saliendo opacaban al proceso electoral. La rayuela de la jornada era textualmente “Esto huele a podrido”… Había también declaraciones escandalosas como las del subcomandante Marcos donde afirmaba, entre otras cosas, que a pesar de que él está en contra de todos los candidatos y en general de la clase política, era evidente que al que anunciaban como virtual ganador no era el real ganador a la presidencia, etc.
Una de las últimas columnas que leí fue la de Carmen Aristegui (periodista a la que admiro desde hace tiempo) ella hizo un análisis objetivo sobre lo acontecido desde el histórico domingo y el párrafo final era el siguiente: “El punto es que las pifias cometidas y la sospecha generada contribuyen a propalar la idea de un fraude electoral. Ni remotamente estamos en el 88, pero hay un clima político y electoral suficientemente crispado que ha llevado a Andrés Manuel López Obrador a señalar dolo, falta de equidad y transparencia. Será éste el eje rector de una estrategia que por la vía judicial exigirá la apertura total de paquetes y el conteo voto por voto en toda la República. Del alcance de la movilización a la que pueda convocar frente a los resultados adversos a su candidatura sabremos mañana, durante la asamblea a la que convocó a sus seguidores en el Zócalo capitalino.”
Para el tiempo en que terminé de leer el artículo (y en vista de todo el panorama después del domingo) estaba convencida de que esto no fue un proceso electoral limpio. Con lo anterior, no pretendo caer en radicalismos, ni sugerir que nos encontramos ante un burdo caso de fraude donde el proceso electoral es primordialmente ficticio.
Carmen Aristegui hizo mención sobre la movilización que se planeaba hacer, su alcance y motivos. Fue entonces cuando empecé a considerar la posibilidad de que esa reunión podría ser no únicamente para los “seguidores de AMLO” sino para todo aquel ciudadano que exigiera una total transparencia y respeto a los votantes.
=”La marcha del sábado 8 de julio” (primera asamblea informativa)=
Nunca antes había asistido a uno de estos gigantescos mítines. Había un sin fin de personas: Estudiantes, familias, trabajadores, personas de la tercera edad, etc. Muchos de ellos vestían con algo amarillo o con calcomanías de apoyo al “peje”. En mi caso, yo no usaba ningún distintivo.
Las razones por las que ese día sentí las suficientes ganas de irme a parar al zócalo van más allá de cualquier simpatía con algún partido político o candidato. Decidí ir porque se que hay irregularidades que necesitan ser aclaradas (para saber a qué irregularidades me refiero, basta echar un vistazo a los periódicos de los últimos días) y porque me niego a caer en la indiferencia. Estas no fueron unas elecciones a la altura de la democracia que tanto “cacareamos” tener. El camino fácil sería ponernos a ver las telenovelas, “reality shows” y olvidarnos de todo este asunto electoral en unas semanas… pero ¿Por qué mejor no dejar testimonio, mediante manifestación pacífica, que la ciudadanía no está conforme con procesos electorales que no sean cien por ciento limpios?.
Otra de mis personales razones, por las que tenía la convicción de estar ahí, era la indignación y asco que me causó la llamada “guerra sucia”. Una campaña llena de mercadotecnia, donde no importaba a cuantas exageraciones o mentiras tuvieran que recurrir, siempre y cuando pudieran vender un producto: “el de las manos limpias”. Una campaña donde no sólo se competía contra el rival: se le descalificaba, se le satanizaba, se le convertía en “un peligro para México”. Pero más preocupante que todo lo anterior, una campaña que confundía y dividía a la sociedad en “los buenos y los malos”.
En la asamblea estuvieron presentes varios intelectuales a los que admiro, uno de ellos es Fernando del Paso. El tema de su discurso fue el repudio ante la “guerra sucia”. Al escucharlo, supe que mi desagrado por la campaña sucia panista, es decir, uno de mis motivos para estar ahí, mi CAUSA… era compartida.
*aspectos curiosos sobre la primera asamblea informativa: Durante esta movilización, se dieron a conocer dos grabaciones telefónicas que dejaban en evidencia la comunicación entre la maestra Elba Esther con el gobernador de Tamaulipas. En la conversación acordaban (en vista de que el PRI ya no iba a ganar) “vender” votos obtenidos por el PRI, en ese estado, al PAN. La otra conversación era entre el secretario de comunicaciones y transportes y el gobernador de Tamaulipas y se dejaba en evidencia la intervención del gobierno federal en el proceso electoral.
Más tarde le comenté a mi papá de esas grabaciones y le dije que en caso de que fueran ciertas iban a causar un escándalo por la asquerosidad que revelaban. Él me dijo que era probable que eso no sucediera porque algunos medios tenían consigna de ya no hacer más ruido, de dejar las cosas como están… quedé un tanto incrédula ante eso.
Los días siguientes busqué en los noticieros de las principales cadenas (Televisa y TV azteca) alguna mención de tan reprobables conversaciones, no encontré nada. Las grabaciones ya se comprobaron que son reales, Elba Esther admitió que es ella la que habla, y aún así en los únicos medios que he podido consultar sobre eso, es en los periódicos (La Jornada principalmente).
La televisión, ya escasamente menciona algo.
=Razones por las que considero asistir a la Marcha por la democracia el domingo 11 de julio=
La razón primordial, o quizá la más optimista, es ejercer la SUFICIENTE presión ciudadana (mediante manifestaciones pacíficas desde luego) para que se despejen tantas dudas e irregularidades que necesitan ser aclaradas. Un conteo “voto por voto” (como dice el lema) en estas condiciones es necesario. Considero que es necesario, no tanto por el hecho de que pueda afectar o beneficiar a un partido, sino para LEGITIMAR las elecciones, legitimar que quien suba al poder sea efectivamente al que, según la ley, le corresponde.
Por el bien de todos los partidos… ¡Hay que legitimar las elecciones!. ¿por qué oponerse?
Aún en el triste caso de que lo anterior no se consiga, de que no se despejen las dudas y de que todo se quede como está. Tengo motivos para asistir a la marcha:
-Dejar testimonio histórico de la inconformidad de la sociedad ante un dudoso manejo, por parte de las autoridades, del proceso electoral (incluyendo las campañas).
- También planeo ir para tener, al menos, la satisfacción de que ante tantas cosas que me causaron inconformidad, no me sumí en la indiferencia. Dejar constancia de que hice un esfuerzo (quizá pequeño) por expresar mi descontento.
Ximena Gutiérrez V. Comments (1)
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